Después de años de creación, reinvención y universos compartidos, sentimos que es momento de hacer una pausa para un respiro. Desde siempre amamos crear moda en Argentina y apostamos a una elección consciente de trabajar con nuestras manos, nuestras ideas, nuestra cultura y nuestra manera de ver el mundo.
Para honrar esa esencia, la que nos hizo nacer, crecer y transformarnos, necesitamos un tiempo. Un tiempo para respirar, ordenar, recalibrar y volver a crear desde un lugar más auténtico y más fiel a lo que somos.
BESTIA siempre fue movimiento, mirada y búsqueda. Hoy, esa búsqueda nos pide detenernos un instante para regresar con más claridad, más fuerza y más verdad.
Cuando en nuestra primera entrevista dijimos “Queremos alentar a vivir la moda de forma más libre”, no sabíamos lo qué realmente íbamos a hacer. Ni todo lo que Bestia iba a transformar, afuera y adentro.
BESTIA nació de BESTIA NEGRA, bête noire: lo monstruoso y lo brillante, lo subversivo, lo que incomoda, lo que resiste, lo que parece imposible de vencer.
Desde 2017, trabajamos desde esos bordes.
En su momento escribimos un manifiesto:
“Los inicios son siempre blancos. El vacío es ausencia en un espacio que recién se mancha de negro cuando hay evolución.
BESTIA surgió de esa oscuridad, de lo hueco, de lo que todavía no tenía forma.
Nació como un huevo blanco que pedía ser llenado: una vuelta al origen antes de convertirse en presencia.”
Eso hicimos. Convertimos al vacío en espacio, a la ausencia, en lenguaje; a la sombra, en una manera de mirar el mundo.
Definimos a BESTIA como sinergia, ironía, eclecticismo: una forma de contemplar la complejidad del universo para desarmarla y recombinarla en algo nuevo. Nuestras prendas fueron textos abiertos, a una re-significación permanente: herramientas de poder, amuletos, libros que se reescribían con la vida de quienes las llevaban. Creamos a Bestia con la intención de que cada uno pueda expresarse y vivir su versión más libre.
Eso nunca cambió.
Fue, en definitiva, nuestra manera de existir.
BESTIA nos cambió la vida. Nos impactó. Nos hizo repensarnos como individuos, como creativas, como profesionales, como personas en el mundo. Nos invitó a mirar la oscuridad de frente y entender que ahí también había libertad. Nos dio identidad, propósito y refugio. Y, sobre todo, nos ayudó a construir una comunidad increíble que nos enorgullece mucho. Nos acompañaron a habitar nuestro universo con humor, sensibilidad y una forma única de mirar lo cotidiano y popular.
BESTIA fue el inicio. Es una fiesta. Es un reflejo. Es la casa en la que siempre hubo espacio para transformar.
Gracias por leer nuestros textos abiertos, por completar nuestras prendas con sus historias, por convertir a este monstruo brillante en un proyecto vivo.
Gracias por acompañarnos, reinterpretarnos y desafiar junto a nosotras lo que se supone que la moda tiene que ser.
Nada de esto podría haber sido sin nuestro increíble equipo que creció y aprendió junto a nosotras. Empezamos siendo dos amigas que se conocieron en la facultad, y creamos un grupo al que nos enorgullece pertenecer y que nos acompaña en las buenas y en las malas.
En todos estos años crecimos mucho gracias a todos nuestros proveedores, que desde el momento cero, desde que hacíamos 30 unidades por artículo nos dieron una oportunidad y nos ayudaron a llegar a donde llegamos. Trabajamos con talleres y cooperativas locales a lo largo y ancho del pais, que siempre estuvieron dispuestos a acompañarnos en este largo camino.
Lo que viene es un capítulo en blanco. Un renacer. Una nueva forma.
Gracias por convertir a BESTIA en algo imposible de vencer. Gracias por acompañarnos en cada etapa. Esta pausa no es un adiós: es un volver a empezar.
Con amor, y con el mismo entusiasmo de siempre,
BESTIA